Los 240 mg diarios de extracto de ginkgo no son una cifra elegida al azar: es el extremo alto del rango con el que se ha trabajado en la investigación sobre el zumbido de oídos, donde lo habitual es moverse entre 120 y 240 mg al día. Que la dosis sea la estudiada no significa que el producto tenga un efecto demostrado —eso es otra cosa y la normativa europea no permite afirmarlo—, pero sí que no estamos ante una cantidad testimonial puesta para que el ingrediente figure en la etiqueta.
Con la rodiola el criterio es el mismo, aunque la horquilla sea más ancha. Los trabajos sobre adaptógenos y fatiga mental se mueven entre 200 y 600 mg diarios de extracto, y los 400 mg al día de Aurivit caen justo en el centro de ese rango. Es un dato de cantidad y nada más: dice que la dosis está dentro de lo que se ha estudiado, no que el producto tenga un efecto demostrado. Los dos extractos van además estandarizados: 24 % de glucósidos flavonoides y 6 % de lactonas terpénicas en el ginkgo, 3 % de rosavinas y 1 % de salidrósido en la rodiola. Sin estandarizar, «120 mg de ginkgo» no querría decir gran cosa, porque dos extractos del mismo peso pueden tener contenidos muy distintos.
Las vitaminas siguen otra lógica, la del etiquetado. La B2 aporta 2,8 mg al día, el doble del valor de referencia europeo, y la vitamina A cubre con 800 µg la referencia diaria entera. Ese porcentaje es información de etiqueta, no una promesa: dice cuánto aporta la ración diaria respecto a la referencia, y nada más sobre lo que el producto hace.
Queda la cuenta que casi ninguna etiqueta enseña, y es la que más dice de una fórmula. Sumando los cuatro activos, una cápsula lleva 321,8 mg: 120 de ginkgo, 200 de rodiola, 1,4 de B2 y 0,4 de vitamina A. Sobre los 500 mg de contenido eso es el 64 %, y al día son 643,6 mg de activos con las dos cápsulas.
Los 178,2 mg que faltan hasta los 500 son celulosa microcristalina. Es el soporte que da volumen y permite que el polvo se dosifique igual en cada unidad: no es un activo y no lo presentamos como tal. Ese porcentaje conviene mirarlo en cualquier producto que compares, porque el espacio de una cápsula es fijo: cuando la misma cantidad se reparte entre quince o veinte ingredientes, lo que queda para cada uno es pequeño por pura aritmética, por muy completa que parezca la lista.
La información de alérgenos viene impresa en el envase que recibes, no en una web. Si tienes una intolerancia diagnosticada, pregúntala al asesor antes de confirmar el pedido.